También existen redes de afiliados o proveedores de servicios para afiliados (ASP) que hacen posible la ejecución técnica y el seguimiento para lograr la facturación por comisión. A través de enlaces de afiliados o banners el anunciante es consciente de cuando un cliente llega a la página del afiliado; cuando un producto se compra gracias a ese enlace el comerciante paga la comisión acordada. Aunque se suele hacer la afiliación a través de páginas webs también se puede realizar a través de campañas de email marketing o incluso redes sociales.
La compañía: Pretende multiplicar el impacto de su marca, conseguir canales alternativos de venta y en definitiva aumentar las posibilidades de vender a través de la tienda online. Gracias a un intermediario (que es interesante que sea un público afín pero algo más amplio o diferente al que solemos atraer) se consiguen usuarios y clientes potenciales de nuestros productos. No solo consigue eso, sino que puede lograr un incremento considerable de leads y registros e incluso simplemente de tráfico de calidad a la página web.
2.- Cash back y sitios que reparten sus ingresos con los usuarios: En este caso, se dispone de una base de datos de usuarios registrados con los que se comparten las comisiones por las acciones conseguidas. Los usuarios realizan las compras a través de la plataforma de afiliación y reciben un porcentaje de vuelta. Existen tres tipos diferenciados en este formato de afiliación:
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